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2.-
Acto de Contrición:
“Dios mío, me arrepiento de haberte ofendido porque eres
infinitamente bueno y amable; y propongo firmemente, mediante tu
Santa Gracia, no volver a ofenderte más, aun a costa de la vida.
Señor por tu infinito poder y virtud, y por los méritos de la Pasión
y Muerte de tu glorioso Hijo, te suplico tener limpio el corazón y
la lengua frenada y hacer obras que te agraden. Amén.”3.-
Súplica de quien dirige
la Corona: “¡Oh Dios Mío, ven en mi auxilio!”
Respuesta: “Señor, apresúrate a socorrerme”.
4.-
Gloria al Padre, gloria
al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.”
5.-
Primera Salutación:
“¡Dios mío!, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro
Celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama
de la perfecta caridad. Amén” ¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en
la lucha, para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios!”
6.-
Un Padre Nuestro y tres veces el Ave María dedicados al Primer Coro
Angélico.
7.-
Segunda Salutación: “¡Dios mío!, por la intercesión de San Miguel y
del Coro Celestial de los Querubines, concédenos la gracia de
abandonar el camino del pecado y de seguir el de la perfección
cristiana. Amén” ¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, para
que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios!”
8.-
Un Padre Nuestro y tres Ave María dedicados al Segundo Coro
Angélico.
9.-
Tercera Salutación:
“¡Dios mío!, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro
Celestial de los Tronos, infunde en nuestros corazones el espíritu
de la verdadera y sincera humildad. Amén” ¡San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la lucha, para que no perezcamos en el tremendo
juicio de Dios!”
10.-
Un Padre Nuestro y tres Ave María dedicados al Tercer Coro Angélico.
11.-
Cuarta Salutación: “¡Dios mío!, por la intercesión de San Miguel
Arcángel y del Coro Celestial de las Dominaciones, concédenos la
gracia de domar nuestros sentidos y corregir nuestras pasiones.
Amén” ¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, para que no
perezcamos en el tremendo juicio de Dios!”
12.-
Un Padre Nuestro y tres Ave María dedicados al cuarto Coro Angélico.
13.-
Quinta Salutación: “¡Dios mío!, por la intercesión de San Miguel
Arcángel y del Coro Celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en
la tentación, mas líbranos del mal. Amén.” ¡San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la lucha, para que no perezcamos en el tremendo
juicio de Dios!”
14.-
Un Padre Nuestro y tres Ave María dedicados al quinto Coro Angélico.
15.-
Sexta Salutación: “¡Dios mío!, por la intercesión de San Miguel
Arcángel y del Coro Celestial de las Potestades, dígnate proteger
nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio.
Amén” ¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, para que no
perezcamos en el tremendo juicio de Dios!”
16.-
Un Padre Nuestro y tres
Ave María dedicados al Sexto Coro Angélico.
17.-
Séptima Salutación:
“¡Dios mío!, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del Coro
Celestial de los Principados, llena nuestras almas del espíritu de
verdadera y sincera obediencia. Amén” ¡San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la lucha, para que no perezcamos en el tremendo
juicio de Dios!”
18.-
Un Padre Nuestro y tres Ave María dedicados al Séptimo Coro
Angélico.
19.-
Octava Salutación: “¡Dios mío! Por la intercesión de San Miguel
Arcángel y del Coro Celestial de los Arcángeles, concédenos la
perseverancia en la fe, esperanza, caridad, piedad, oración y demás
buenas obras, para poder llegar a poseer la gloria eterna. Amén.”
¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, para que no
perezcamos en el tremendo juicio de Dios!”
20.-
Un Padre Nuestro y tres
Ave María dedicados al Octavo Coro Angélico.
21.-
Novena Salutación: “¡Dios mío!, por la intercesión de San Miguel
Arcángel y del Coro Celestial de los Ángeles, dígnate concedernos
que nos guarden en esta vida mortal y nos lleven luego a la gloria
del Cielo. Así sea.” ¡San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha,
para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios!”
22.-
Un Padre Nuestro y tres Ave María dedicados al Noveno Coro Angélico.
23.-
Cuatro Padre Nuestro: El primero en honor a San Miguel; el segundo
en honor a San Gabriel; el tercero en honor a San Rafael y el cuarto
en honor a nuestro Ángel Guardián.
24.-
Antífona:
Gloriosísimo Príncipe San Miguel, Jefe y Conductor de los ejércitos
celestiales, Custodio de las almas, vencedor de los espíritus
rebeldes, favorito en la casa de Dios, dígnate librarnos a todos los
que a ti recurrimos con confianza, de todo mal y haz que mediante tu
incomparable protección adelantemos todos los días en el santo
servicio de Dios. Amén
- Ruega por nosotros, ¡oh gloriosísimo protector nuestro San Miguel!
Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
- Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
25.- ORACIÓN:
Omnipotente y Sempiterno Dios que con prodigio de bondad y
misericordia, para la salvación común de los hombres, elegiste por
Príncipe de tu Iglesia, al gloriosísimo Arcángel San Miguel haznos
dignos, te suplicamos, de ser por su poderosa protección librados de
todos nuestros enemigos de suerte que, en la hora de nuestra muerte,
ninguno de ellos nos moleste y podamos lograr que él mismo nos
introduzca en la mansión celestial, para contemplar eternamente tu
Divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Así
sea.

Indulgencias:
El Papa Pío IX, el día 8 de agosto de 1851, concedió las siguientes
indulgencias al rezo de la Corona de San Miguel:
1.-
Indulgencia parcial, a los que recen esta Corona con el corazón
contrito.
2.-
Indulgencia parcial,
cada día que lleven consigo la Corona o besaren la medalla de los
Santos Ángeles que cuelga de ella.
3.-
Indulgencia plenaria una vez al mes, a aquellos que la rezaren
diariamente, el día que escogieren, verdaderamente contritos,
confesados y comulgados, rogando por las intenciones de su Santidad.
4.-
Indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, en las fiestas de
la Aparición de San Miguel Arcángel (8 de Mayo); de su Dedicación
(29 de Septiembre); y de los Santos Ángeles Custodios (2 de
Octubre).

ORACIONES PARA EXORCISMO
(Publicado por orden de S.S. León XIII)
-
En el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ORACIÓN A SAN MIGUEL
ARCÁNGEL:*
“Gloriosísimo Príncipe de la Milicia Celestial, San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla contra los principados y potestades,
contra los soberanos de este mundo de tinieblas, contra los
espíritus del mal que habitan en el espacio. Ven en auxilio de los
hombres que Dios hizo a su imagen y semejanza y ¡a qué precio! ha
redimido de la esclavitud del demonio. A ti te venera la Santa
Iglesia como su Guardián y su Protector; a ti el Señor ha confiado
las almas redimidas, para conducirlas al gozo celestial. Implora al
Dios de la Paz que aplaste a Satanás bajo nuestros pies, a fin de
arrebatarle el poder de mantener cautivos a los hombres, y de dañar
a la Iglesia. Presenta nuestras oraciones al Altísimo para que
pronto descienda sobre nosotros la Misericordia del Señor. Sujeta a
la antigua serpiente, que no es otro que el Diablo o Satanás, y
arrójalo encadenado al abismo, para que ya no pueda seducir a los
pueblos. Amén”
*Esta
oración, compuesta para expulsar al demonio, puede preservar de
grandes males a la familia y a la sociedad, si se reza especialmente
con fervor hasta por los simples fieles. Se utilizará
particularmente en los casos que sospechemos de una acción del
demonio; ya sea por la maldad del hombre, o por tentaciones, de
enfermedades o calamidades de todo tipo.
En el nombre de
JESUCRISTO, nuestro Dios y Señor, con la intercesión de la
Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, de San Miguel Arcángel, de
los santos Apóstoles Pedro y Pablo, como de todos los santos (y
apoyados de la sagrada autoridad de nuestro ministerio) emprendemos
con confianza el rechazar los ataques y los engaños del demonio.
Salmo 67
(Se
reza de pie)
Álcese Dios, sus enemigos se dispersen, huyan ante su
faz los que le odian.
Cual se disipa el humo, los disipas; como la cera se
derrite al fuego, perecen
los
impíos
ante Dios.
V: He
aquí la Cruz del Señor, huyan poderes enemigos.
R: Ha
vencido el León de la Tribu de Judá, el vástago de David.
V: Que
tu Misericordia Señor, caiga sobre nosotros.
R:
Porque nosotros esperamos en Ti.
Te
exorcizamos, espíritu inmundo, quien quiera que seas, poder
satánico, invasión del enemigo infernal, legión, reunión o secta
diabólica, en el Nombre y por virtud de Jesucristo + Nuestro Señor,
seas arrancado y expulsado de la Iglesia de Dios, de las almas
creadas a la imagen de Dios y rescatadas por la Preciosa Sangre del
Divino Cordero +. Desde ahora, no te atreverás pérfida serpiente, a
engañar al género humano, ni a perseguir a la Iglesia de Dios, ni
sacudir o corroer como a la semilla, a los elegidos de Dios +. Te
ordena el Dios Altísimo + a Quien en tu gran orgullo, pretendes aun
hacerte semejante; El que desea que todos los hombres se salven y
lleguen al conocimiento pleno de la Verdad (1 Tm. 2,4) Te lo ordena
Dios Padre +.
Te
ordena Dios Hijo + Te ordena Dios Espíritu Santo + Te ordena Cristo,
Verbo eterno de Dios hecho carne + que por la salvación de nuestra
raza, perdida por la envidia, se humilló y se hizo obediente hasta
la muerte (Fil. 2,8) y que edificó su Iglesia sobre la piedra
sólida, y ha prometidos que las puertas del infierno nunca
prevalecerán en su contra: deseando permanecer con ella todos los
días, hasta la consumación de los siglos (Mt. 28:20). Te ordenan el
Sagrado Signo de la Cruz + y la Virtud de todos los misterios de la
fe Cristiana + También te ordena la poderosa Madre de Dios, la
Virgen María + quien desde los primeros instantes de su Inmaculada
Concepción, por su humildad, pisó tu cabeza tan orgullosa. Te ordena
la Fe de los Apóstoles, Pedro y Pablo, y de los otros Apóstoles + Te
ordenan la Sangre de los Mártires y la piadosa intercesión de todos
los Santos y Santas +
Por tanto, tú dragón maldito y toda la legión diabólica, te
abjuramos por el Dios + vivo, por el Dios + Verdadero, por el Dios
Santo +, por el Dios que tanto amó al mundo, que le ha dado su Hijo
único a fin que el que crea en Él no perezca pero tenga la vida
eterna (Jn. 3:16). Cesa de engañar a las criaturas humanas y de
derramar el veneno de la condenación eterna, cesa de molestar la
Iglesia y de poner obstáculo a su libertad. Vete Satanás, inventor
y maestro de toda mentira, enemigo de la salvación de los hombres.
Deja el lugar a Cristo en Quien no encontraste nada de tus obras,
deja el lugar a la Iglesia; una Santa, Católica y Apostólica, que
Cristo adquirió al precio de Su Sangre.
Humíllate bajo la mano poderosa de Dios, tiembla y huye por el poder
de esta invocación que hacemos ahora del Santo y terrible nombre de
JESÚS, que hace temblar los infiernos y a quien las Virtudes de los
cielos, los Poderes y las Dominaciones están sometidas, que los
Querubines y los Serafines alaban sin cesar en este concierto
diciendo: Santo, Santo, Santo es El Señor Dios de los ejércitos.
V.
Señor
escucha mi oración.
R.
Y que
mi oración suba hacia Ti.
V.
El
Señor esté con ustedes.
R.
Y con
tu espíritu.
Oración.
Dios
del Cielo, Dios de la Tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los
Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los
Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que
tiene el poder de la vida después de la muerte, el descanso después
del trabajo, porque no hay otro Dios que Tú y no puede existir otro
Dios que Tú el Creador de todas las cosas visibles e invisibles cuyo
reino no tendrá fin. Con humildad suplicamos Tu gloriosa Majestad de
liberarnos poderosamente y de guardarnos de todo poder, engaño,
mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Jesucristo,
Nuestro Señor. Amén.
De los engaños del demonio líbranos Señor.
Que concedas a tu Iglesia la Seguridad y la
Libertad para
Servirte. Te lo suplicamos, escúchanos.
Dígnate humillar a los enemigos de la Santa
Iglesia,
Te lo suplicamos, escúchanos. (aspersión de
agua bendita en el
lugar o donde se encuentre.)
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