| Cada día hay más interés
por conocer el trabajo de los Ángeles, y esto se debe a que ellos están
susurrándonos dulcemente las bellezas del mundo celestial. Están
llegando a nuestros corazones para que participemos con ellos y seamos su
conducto para llenar de felicidad a toda la Humanidad. Y el Arcángel
Zadquiel con su Divina Hueste Angelical, activa más su labor en esta época
de transición. Su función es tocamos tiernamente para que comprendamos
que cada pensamiento, cada sentimiento, cada palabra y cada acción de
nuestra vida deberán convertirse en una alabanza a Dios. El Arcángel
Zadquiel es el Arcángel de la Justicia Divina, de la Benevolencia, de la
Misericordia, de la Memoria, de la Trasmutación, del Perdón de la
Compasión, de la Liberación, del Rayo Violeta. Es el Ángel de las
Ceremonias, y su majestuosa Hueste responde al llamado siempre que existe
una ceremonia para elevar el espíritu y dar gracias a Nuestro Creador. El
Arcángel Zadquiel se manifiesta y transmuta en ofrenda a Nuestro Padre
toda nobleza que emana de nuestro corazón.
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| Por esto, la mejor forma
de invocarlo es con pensamientos puros, intenciones nobles, palabras
tiernas y actos de bondad. Te rogamos, de acuerdo a la Voluntad de Dios y
en nombre de Jesucristo, nos inundes con tu presencia y nos bañes con tu
faz púrpura con fulgores de oro celestial para que aprendamos a vivir
cada instante de nuestra vida en un ritual de amor a Nuestro Divino
Creador. Que tu mágica luz descienda a toda la naturaleza y a cada reino
se transmite convirtiéndose en el reflejo de la gloria de Dios...
limpia, purifica a todos los habitantes del planeta, que haya paz,
salud, felicidad, abundancia y amor. Gracias por concederme estas
peticiones.

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